UN ESPACIO PARA EXPLORAR EL MOVIMIENTO VITAL DESDE LA BIODANZA Y LA EXPERIENCIA DE VIDA

Exploramos las posibilidades del movimiento en un espacio vivencial de encuentro y escucha. Acompañados de la música, la danza y el encuentro con la otra, con el grupo, seguimos un proceso vivencial sencillo y profundo que favorezca la experiencia para vivir e integrar en nuestro día a día.

La Biodanza es un sistema de integración vivencial que promueve el bienestar de la persona. A través del movimiento, la música, el grupo y la vivencia integradora, se promueve la creación progresiva de un clima de confianza que permite el desarrollo y la expresión saludable de la identidad.

La BIODANZA, un sistema creado por el chileno Rolando Toro y regulado internacionalmente, se propone potenciar las partes sanas, lo inherente de las personas, en un entorno grupal afectivo y cuidadoso. De este modo, siguiendo las propuestas de la facilitadora y el ritmo y la melodía de la música, las personas que practican Biodanza tienen la posibilidad de vivir, a partir del movimiento y del encuentro, nuevas posibilidades corporales, vivenciales, de relación y de vinculación.

Por Biodanza, la DANZA no tiene un objetivo estético; no hay buenos ni malos movimientos. Es un movimiento lleno de sentido en cada momento y en cada persona, que permite expresar lo que somos y como somos y desarrollar e integrar la identidad de forma saludable. La MÚSICA es el vehículo que nos ayuda a expresar emociones, estados y sensaciones a partir del movimiento y el encuentro con el otro. La VIVENCIA INTEGRADORA es la experiencia de la percepción de estar vivo aquí y ahora, tanto sutil como intensa y difícil de describir y entender cognitivamente. El GRUPO es imprescindible, a la vez continente afectivo y el espacio posible, íntimo y seguro donde desarrollar, expresar e integrar la vivencia.

 

La BIODANZA se practica en grupos regulares semanales y también en talleres y sesiones monográficas. Una sesión regular de BIODANZA dura unas 2 horas, aproximadamente.

  • La primera parte se dedica a un espacio verbal donde cada uno tiene la posibilidad de expresar su estado, compartir las experiencias de las vivencias de sesiones anteriores y aclarar dudas.
  • A continuación, la facilitadora propone movimientos o ejercicios acompañados siempre de música e invita a bailar y expresar los potenciales de cada uno. Hay propuestas individuales, en parejas y grupales, siempre en un contexto de cuidado y progresividad. En esta parte, el silencio favorece la vivencia[El orden y la duración de la sesión y de su contenido puede variar según el formato, espacio y colectivo que forma parte]